Probable mente usted sea uno de esos que se encuentran en este momento viviendo la vida que no le corresponde. Quizás sumido en grandes preocupaciones, abatido(a en grandes tristezas, caminando las sendas de una gran soledad adolorido por enfermedades, angustiado por presiones ecónomicas, desalentado por alguna desolución amorosa, detenido por una puerta que no ha logrado abrir, paralizado por la pérdida de alguna persona o sencillamente, viviendo de las páginas amarillas de un tiempo que ya se fue.Si ese fue su caso, le recuerdo que esa es la vida que a usted no le corresponde.No es lo que Dios quiere para usted. Rechase en este mismo instante seguir cargando con esas pesadas cargas de desilusión, frustración y tristeza.
Recuerde que Jesús ha venido a sanarnos y a liberarnos, para que los problemas dejen de controlarnos, de deprimirnos y de derrumbarnos.